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 | RAFAEL MARTÍNEZ MOLINA |
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RAFAEL MARTÍNEZ MOLINA
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Tal fue la fama de que gozó entre sus mismos compañeros de profesión que recibió el apelativo de "EL SABIO ANDALUZ".
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Nacido en Jaén, en la calle Maestra Baja número 77, el día 24 de diciembre de 1816. Hijo de Don Francisco Martínez y Doña Alfonsa Molina.
Hizo sus primeros estudios en Jaén y con el grado de bachiller marchó a Madrid, ingresando en la Facultad de Medicina, donde pronto se distinguió entre sus compañeros por su inteligencia y su capacidad para el estudio, mereciendo por ello el sobrenombre de la "Perla de San Carlos".
En 1846 obtuvo el cargo de Ayudante del Director de trabajos anatómicos en el Colegio de San Carlos.
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En el mismo año, en que por motivos de tipo político, fue jubilado el doctor Argumosa, Decano de la Facultad de Medicina y coloso de la cirugía, fue nombrado catedrático sustituto permanente y tres años mas tarde Catedrático supernumerario de Anatomía general y descriptiva, Fisiología, Anatomía Quirúrgica, Operaciones, Apósitos y Vendajes.
Rafael Martínez Molina fue el discípulo predilecto del sabio médico madrileño doctor Fourquet, que además de excelente cirujano fue notable pedagogo y a quien sucedió Martínez Molina en la Cátedra.
Al tiempo que desempeñaba la cátedra asistió como ayudante de profesor del Hospital General, como director de varias clínicas y del Hospital de San Jerónimo de Madrid, demostrando su celo y abnegación en la célebre epidemia del cólera del 1854-1855. Últimamente fue Director del Asilo de huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, en Madrid.
Aparte de todas estas actividades fue un verdadero apóstol de la enseñanza, fundando en su propia casa un Instituto Biológico al que concurrían millares de alumnos. También se distinguió como escritor colaborando en el "Siglo médico" y en varias revistas profesionales y traduciendo numerosas obras extranjeras de medicina.
El día 14 de marzo de 1888, a los setenta y dos años de edad, falleció en su ciudad natal.
Al morir dejó instituidos varios legados, de los que mencionaremos entre otros el instituido en la Sociedad Económica de Amigos del País y que lleva su nombre para la adjudicación de un premio al "buen padre" y "al buen hijo"; el que instituyó en la Facultad de Medicina para ser otorgado por votación entre los estudiantes del primer Curso de Anatomía y por último, el constituido en la Academia de Medicina y que se concede a la mejor memoria presentada sobre un tema relacionado con la Anatomía. Entre los agraciados con este último premio citaremos al doctor Gregario Marañón por su memoria sobre el aparato tiroideo del hombre, y al inmortal sabio Ramón y Cajal.
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Dos placas conmemorativas y el nombre de la calle donde nació.
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En la madrileña calle de Atocha, en que vivió el ilustre médico, y en la casa número 105 se colocó (1901), después de su muerte una placa conmemorativa, en la que se lee esta inscripción:
"1816 /1888 Al SABIO CATEDRÁTICO,
AL EMINENTE MÉDICO, DOCTOR DON RAFAEL MARTÍNEZ MOLINA,
CONSAGRAN ESTE RECUERDO
EN LA CASA EN QUE VIVIÓ.
SUS DISCÍPULOS y ADMIRADORES."
Igualmente se colocó otra placa conmemorativa en la casa en que nació, calle Maestra Baja número 77, llevando desde entonces su nombre la referida calle.
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Placa en el edificio de la madrileña calle Atocha.
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