Esta leyenda está basada en un hecho real que narra el licenciado Antonio Becerra en su memorial sobre el culto y devoción a la Virgen de la Capilla, publicado en 1639.Extraido de "El Toro de Caña" nº 7, Revista cultural de la provincia de Jaén. Autor: Manuel López Perez
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En la Iglesia Parroquial de San Ildefonso, sobre unos de los contrafuertes que flanquean la portada que abre a la plaza, justo en el alero de la cubierta, hay una cabeza tallada en piedra.
Se dice que es el vivo retrato de un joven, hijo de persona principal de la ciudad, que una noche, a finales del siglo XVI, se oculto en el templo y robó las lámparas de plata que alumbraba a la Virgen de la Capilla. Salió de la ciudad con su botín, pero su mala conciencia lo desorientó y fue apresado en Los Villares.
Juzgado sumariamente en Jaén, fue condenado a muerte sin que sus padres, pese a sus altas influencias, pudieran valerle. Le ahorcaron y luego se ordeno descuartizarlo y exponer sus restos sobre los contrafuertes del templo para que sirviera de escarmiento a posibles ladrones sacrílegos. Cuando los restos se consumieron con el tiempo, se ordenó que la cabeza, esculpida en piedra, permaneciera eternamente expuesta sobre los contrafuertes mas próximo a la torre.
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