LAGARTO DE LA MAGDALENA

EL LAGARTO DE LA MAGDALENA



La leyenda del lagarto de la Magdalena es una de las tradiciones con más raigambre popular de cuantas existen en Jaén. Es una historia que debe tener un muy antiguo origen aunque no sea posible concretarlo en el tiempo y el espacio.


 

El hecho de haberse transmitido de manera oral ha hecho posible que existan distintas versiones y variantes, así como distintas formas de estructurar la leyenda.
Al margen de las versiones que podríamos denominar "cultas" o literarias, existen tres de gran arraigo popular. No nos vamos a detener a explicar con detalle estas tres corrientes de la leyenda, pero si vamos a exponer brevemente su contenido. La diferencia fundamental entre las tres se deriva del "matador" que realiza la hazaña de eliminar, llamémosle así, un "peligro público".
Una primera versión se basa en lo existencia de un postor que arroja al lagarto un vellón de cordero lleno de materiales combustibles y de yesca. Al tragar el cebo el lagarto se abrasa y estalla. Otra versión es la del caballero. Según esta un caballero o guerrero se vale de una curiosa estratagema paro abatir al lagarto. Utilizando espejos, disfrazado con espejos, dice una de las variantes, deslumhra al lagarto y le da muerte aprovechando la confusión de este.
Sin duda la versión más popular de todas las que circulan sobre nuestro lagarto y su final, es aquella que afirma que fue muerto por un preso, al que se le ofrece la libertad siempre que consiga acabar con él. Es una de las versiones, por otra parte, más completas. Desde el venero de la magdalena el preso va arrojando panes al lagarto por las calles de Jaén hasta que, al llegar a la plaza de San Ildefonso, trueca los panes por pólvora que al ser engullida por el lagarto provoca una explosión.
Todas estas variantes conservan, a pesar de sus diferencias, un elemento común que debió servir de base en su nacimiento. En las sociedades agrícolas. Jaén ha tenido a lo largo de la historia uno importante tradición agrícola, elementos naturales como la tierra, el agua,... la naturaleza en definitiva, adquieren una excepcional importancia. Y en relación con esta los mitos o leyendas de carácter agrícola o relativos a las aguas (El venero de la Magdalena debió de ser el mas importante de Jaén), adquieren singular importancia. La existencia del lagarto en el seno mismo de la cueva-venero es un peligro paro aquellos que necesitan de su aprovechamiento. Y la lucha del lagarto contra un matador no es una lucha de buenos contra molos, sino que ambos son elementos necesarios para que surja y se desarrolle la vida.
La existencia del lagarto está condicionada a la de su propia muerte. Y esto no significa sino un triunfo de la vida. El lagarto tiene que morir para que la vida, representada en el agua, mane del venero de la Magdalena.
Sea pastor, preso o caballero el que mate al lagarto, lo importante es que la vida, la propia naturaleza, surge a partir de ese momento con más fuerza, más libremente.
Es, por lo tanto, la muerte del lagarto, un estallido de alegría y de felicidad.