DIFUSIÓN ICONOGRÁFICA DEL SANTO ROSTRO

Difusión iconográfica del Santo Rostro



Pocas representaciones iconográficas existen del Santo Rostro con anterioridad a los inicios del siglo XVI. La proliferación que las artes plásticas experimentan con la ola de progreso socioeconómico de los años finales del medievo, motivó una mayor difusión de la estampa, lo que se hace palpable en la divulgación del retrato de la reliquia mayor que guarda la Catedral de Jaén.


Montaje de relicarios. - Pequeña muestra de la colección particular de "Santos Rostros" de Carlos Aceituno Garrido.



Los artistas que trabajan para la diócesis durante el siglo XVI van a tener buen cuidado en representar el Santo Rostro como emblema más significativo de la iglesia del Santo Reino.
Uno de los primeros hombres de arte en llevar fuera de la jurisdicción diocesana la iconografía de la cara de Cristo fue el famoso rejero "Maestro Bartolomé". En una de las primeras obras en la reja que cierra la capilla del obispo don Alonso Suárez, en Fuente de Sauz (Avila), su pueblo natal, colocó sobre sus frisos unos mascarones en chapa repujada del divino rostro.
Otro artista contemporáneo del anterior, el entallador flamenco "Gutierre Gyerero" que labró el coro de la catedral en torno a 1520, esculpió en la silla episcopal la sagrada cara.


 

Guadamecí del Santo Rostro. - Colección particular de Carlos Aceituno Garrido.

Y así, todos cuantos producen para el mecenazgo de estas tierras, o para satisfacer la piedad de un pueblo que tenía a bien el poseer una representación del Santo Rostro que sirviera de apoyatura a su fe, sobre todo en los días que la iglesia dedica prioritariamente a conmemorar los misterios de la Pasión.
Con tales motivos, el comercio de la ciudad ponía en circulación cuadros y estampaciones de la sagrada reliquia. Queda probada la existencia de un mercado dedicado a la venta de reproducciones en pintura al óleo y estampaciones en guadamecíes del Santo Rostro.
Una clientela enfervorizada, que debemos entender proveniente de lugares alejados, incluso extra provinciales, deseosa de trasladar a sus puntos de origen un retrato de la cara divina para conocimiento de aquéllos que no podían contemplarla en directo.
Siendo esto así, hemos de entender que las inmediaciones a la catedral-santuario estarían sembradas de puestos de venta. Hay conocimiento de que espacios anexos al templo eran alquilados con vista a la venta de mercancías, en concreto, en 1535, tomaron uno, unos plateros cordobeses. Nada tiene de particular que otros se ocuparan en exhibir el material icónico que nos interesa, sobre todo en los tiempos claves de Cuaresma y Semana Santa.