CRUZ DE JASPE DE LA CATEDRAL

LA CRUZ DE JASPE DE LA CATEDRAL



Entre los muchos símbolos procesionales que dignificaron las ceremonias litúrgicas de nuestra antigua Semana Santa, ocupó lugar destacadísimo la denominada "Cruz de Jaspe", que al ser la cruz procesional de la Catedral, encabezaba las solemnes ceremonias y rituales (procesión de las palmas, procesión al monumento, procesión oficial del Santo Entierro, etc.) que durante muchos años constituyeron un singular atractivo para nuestra Semana Santa.
Pieza singular, no sólo en el tesoro catedralicio, sino en la devota consideración del pueblo jaenés, que ya subrayaba su importancia con una copla que decía:

"...Tres cosas tiene Jaén
que no las tiene Sevilla:
Santo Rostro, Cruz de Jaspe,
...y Virgen de la Capilla..."



 

Cruz de Jaspe (Año 1920)

Sin embargo, esta excepcional pieza de nuestra orfebrería religiosa, permanece en lamentable olvido, quizás como causa de su extravío y expolio en los días de la guerra civil.
La existencia de la Cruz de Jaspe en la Catedral jiennense y su habitual utilización como cruz procesional, está documentada ya en la mediación del siglo XV. Concretamente se la cita con esa popular denominación, con motivo de la entrada en la ciudad del obispo Vázquez de Acuña en 1457. Incluso en la "Crónica del Condestable Iranzo", se la cita en dos ocasiones referidas al año de 1464, y con motivo de la visita de Enrique IV en 1469.
Sobre su origen, nada se sabe en concreto. El pueblo, en su ingenuidad piadosa, aseguraba que la habían bajado los ángeles a la Catedral, e incluso el Dr. Mozas Mesa ofrece la versión legendaria de que tras una fuerte tormenta, se encontró la cruz en los arrabales de la ciudad, llevándose devotamente a la Catedral, donde el Cabildo acordó labrarle el suntuoso pie de estilo gótico.
De su excepcional calidad artística algo sabemos gracias a las escasas fotografías que de ella se conservan y a la oportuna descripción que hizo el cronista Alfredo Cazabán:

"...El monumento lo forman dos piezas. La Cruz propiamente dicha y la macolla o maza donde la Cruz enchufa, aunque en este caso una pieza está sujeta a la otra por charnelas que unen esas dos partes, pero sin permitirle movimiento, sino con carácter fijo.
La macolla tiene 32 cm. de altura, es una maravilla de orfebrería y en ella hizo gala el artífice de una riqueza decorativa, en que el estilo gótico manifiesta todo el tesoro de su delicada espiritualidad, toda la sutil expresión del sentimiento artístico-religioso.
Forma esta macolla o maza tres cuerpos y afecta la forma de un templete piramidal. En cada cuerpo hay seis capillitas coronadas por calados doseletes y en las de los dos primeros cuerpos hay lindas estatuas de los Apóstoles. En pequeñas hornacinas, entre las capillas, no menos lindos ángeles. El tercer cuerpo tiene los fondos de las capillitas con labor cruzada, formando rombos, pilastrillas, pináculos y aquellas agujas de las catedrales góticas que dan al conjunto bella y maravillosa impresión. No cabe obra más primorosa.
La Cruz es tribolada. Hasta unirse con el pie mide 0,66. Recuerda muchas cruces procesionales de Valencia y su reino..."

La Cruz, pese a su denominación, no era de jaspe. Era de cristal, silueteado en rica armadura dorada y evidenciaba un estilo y una época muy posterior a la de la macolla. Por lo que estimamos que primitivamente debió ser de jaspe. Hecho que parecen corroborar las descripciones que figuran en los primitivos inventarios del joyero catedralicio.
En el inventario de 1518, que la reseña junto a otras siete cruces procesionales, se describe como "... Una cruz de jaspe guarnecida de plata dorada, con un crucifijo con su cruz de plata, con tres piedras en la diadema del Crucifijo y dos piedras coloradas y dos verdes en la dicha cruz y dos perlas de aljófar...".
En los inventarios de 1548 se la describe como "...una cruz de jaspe guarnecida con la guarnición de plata dorada, con un Crucifijo en medio, con ocho piedras engastadas de dos en dos, con su pie de plata sobredorada, que pesó la cruz 5 marcos y 6 on7.as y el pie 9 marcos y J onzas y seis reales que son por todas 15 marcos y una onza y 6 reales..."
Con motivo de la guerra civil de 1936-1939, la Cruz de Jaspe se sacó de Jaén junto a otras muchas joyas y enseres, perdiéndose su pista.
Es entonces cuando surge una confusión, ya que en 1942 se localizó en Figueras un alijo donde se encontraban varias piezas procedentes de la Catedral de Jaén.
Entre aquellos objetos, el canónigo don Andrés Trillo Marín localizó una "...cruz procesional, sobria y elegante, con aplicaciones de plata dorada en cristal de roca, nudo arquitectónico renacimiento, con escenas de Pasión. Año 1550..."
Esta pieza se identificó como la Cruz de Jaspe, llegando de nuevo a Jaén en julio de 1942. La prensa local de entonces anunciaba así su rescate: "...ha llegado la maravillosa Cruz de Jaspe, bellísima cruz procesional del Cabildo, tallada en cristal de roca y de un valor incalculable, de factura ojival y que es de los albores del siglo XV".
El estudio minucioso de esta otra pieza, nos indica que se trata de una obra de taller castellano, datad a en la segunda mitad del XVI, de muy subida calidad artística.