Unos labradores Cristianos de los nuevos pobladores de esta Ciudad, haciendo un hoyo para plantar un árbol, con otro fin hallaron una campana, y sacándola con industria se descubrió debajo de ella con el hueco está bendita y gloriosa Imagen de nuestra Señora la Virgen María.
Quedaron todos admirados y hincándose de rodillas, saltándoles las lágrimas, la adoraron y dijeron alabanzas, dando mil gracias a su Hijo y Creador por el inestimable tesoro que allí les había manifestado. Repararon mucho en la corona que tenía, y por ello la llamaron luego Coronada. Dieron cuenta de ella al Obispo, el cual con mucha devoción la hizo llevar a la Iglesia en solemne procesión, mientras sé la edificaba una ermita.
Con esto bien claro costa que fue de la que los Godos, escondieron estas imágenes, que ha querido Dios se descubría innumerables milagros, como son los que ha obrado, por esta Reina Coronada, la cual en aquellos tiempos acudía con todas sus necesidades, y como la que mas aflige era la esclavitud de los moros, que con la vecindad envían a los padres, los hijos, a las mujeres los maridos cautivos de sus labores, y los tenían en mazmorras cargados de prisiones. La Virgen obligada de la devoción de la gente, intercedió con el Señor Padre é Hijo y Esposo, y les alcanzó lo que suplicaban.
De esta suerte pocas eran las noches, que no había de estos milagros muchos, hallándose a la mañana los Moros sin esclavos Cristianos libres, y en preferencia la Virgen de los Ángeles, que les había negociado su libertad, gracias a ello colgaron por trofeo en su templo los grillos, y cadenas, que del cautiverio habían traído, del testimonio y agradecimiento debido a tan altas mercedes.
Se fundó una Cofradía, que hoy se conserva, y nombra de los Ballesteros de la Coronada, viendo los Moros el daño que recibían, y como apenas cautivaban, donde la torre se fundó, y labró quisieron la destrucción más no le fue posible, porque era la Virgen Coronada la protectora, en cuyo los labradores hacían maravillas, huyan de la parte donde estaba esta santa imagen los moros escarmentados, y temerosos de lo mal que les iba por aquella parte.
En agradecimiento tantas hicieron muchas donaciones, llegando a ser tan fuerte que vino a ser de las más ricas fábricas de Andalucía, cuando vino a esta Ciudad Don Alonso de la Fuente del Sauce, y trajo por confesor suyo un muy gran Teólogo, que fue Fray Andrés de Zaragoza, de la orden de nuestra señora del Carmen, mando el Sr. Obispo a los Oficiales y Cofrades de la Cofradía para fundar allí un Convento, comprometiéndoles (con su acostumbrada caridad y misericordia) labrarles casa a su costa.
Con el tiempo determinaron los hermanos cofrades hacer una nueva imagen, de tamaño mayor, por esta muy pequeña, como todas las aparecidas)y la pusieron quitándola de altar , y poniéndola en un arca tendida..Un canónigo tenía particular devoción a esta Virgen antigua de la Coronada, el cual lo era de la Magistral de esta Sta. Iglesia. Cuyo nombre era el Doctor López, hombre de mucha ciencia, y costumbres aprobadas, esa noche estándole haciendo una oración, se le pareció la Virgen Coronada, y le mando fuese al prior, y le dijese, que la sacasen del lugar donde la tenían metida, y la volvieran a su sitio antiguo. El canónigo presumió, que aquello había sido ilusión, o visión fantástica, pero sin discurrir en ello procuro olvidarlo. La noche siguiente volvió nuestra Señora, y le dijo. Como no haces lo que te mando. El quedó asombrado, por su incredulidad y como otro Zacarías pidió señal a la Virgen, la cual le dio por señal de que dentro de ocho días moriría, y con esto desapareció.
El buen Doctor López no le dio cuidado a su muerte (la cual sucedió dentro de los días señalados) por medio le dio lugar arrepentirse y confesar sus culpas, y así a otro día fue a la Coronada, y hablo al Prior al cual también la Virgen la había mandado sacase de allí, así haciéndolo todos los frailes en procesión revestidos, tres fueron al altar y la hallaron en esta, y de su divino rostro, salía un esplendor de rayos de luz maravillosos.
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